Como
podemos darnos cuenta, en la red, es muy fácil encontrarnos con información muy
accesible al momento que nosotros requerimos de ella. Pero la mayoría puede
tener errores, y no estamos seguros de que si es completamente cierta la
información encontrada, por lo mismo deben de tener en cuenta como mínimo 3
factores:
Autor de la misma.
Posiblemente
sea el factor determinante para validar la información obtenida de la red.
Responder a la pregunta de ¿quién lo ha escrito? o ¿qué trayectoria profesional
tiene el redactor de la información -bloguero, científico, docente, etc.-? nos
dará una indicación importante sobre la validez de dicha información.
No siempre tenemos la suerte de tener
“suministradores” conocidos, pero muchas veces nos podemos encontrar
referencias a dichos autores, que indican que su información es fiable y
garantizada por otros a los que sí les hemos otorgado previamente esa
presunción de veracidad.
Exactitud y verificación de
los detalles de la información.
Explicación
del método de obtención de la información (en caso de estudios sobre
experimentaciones) o incorporación de todas las fuentes de las que ha sacado la
información.
La
retroacción o feedback que ha tenido dicho
artículo/trabajo/proyecto/investigación por parte de “autoridades” sobre el
tema, que le otorgarán la cualidad de “exacto” y “verificado”.
Vigencia.
La
vigencia de la información se refiere al momento de la publicación.
Es
imprescindible para evaluar como fiable un dato/referencia sacado de Internet,
la posibilidad de consultar la fecha de su publicación. Por tanto, así nos
permitirá descartar información que pueda llegar a ser o considerarse obsoleta
y usar la más actualizada.



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